domingo, 2 de diciembre de 2007

Mañana

Me desperté temprano esa mañana, con el pelo en la cara, y mucho calor. Mi pieza estaba ya toda iluminada por el sol y a lo lejos se oían los pájaros y su matutino cantar. A los pies de mi cama, mi gato dormía plácidamente y ni siquiera se inmutó cuando me destapé y me puse de pie. Me acerqué a la ventana, corrí la cortina y miré hacia la calle. Algunas de las flores del jardín aún brillaban por el suave rocío que aquella mañana las había tocado y justo frente a mis ojos, una poderosa e imponente montaña desafiaba al sol, como dispuesta en cualquier minuto a albalanzarse sobre mi.
Me senté en la cama y busqué mis pantuflas. Algo extraño había en el aire. Algo nuevo y jamás percibido. Algo que por un momento me pareció indescriptible. Me incorporé y cogí un espejo. Al mirarme en él que vi por primera vez me había rendido, que todo lo pasado ya no tenía vuelta atrás y que por más intentos que yo hiciera por retroceder el tiempo, nada de aquello que vivimos sería igual. Esa mañana descubrí que el adios que me habías dicho tiempo atrás era definitivo. Fue esa mañana en la que dejé de sentir que tu estabas pensando en mi.
Fue entonces cuando descubrí que me había liberado. Que había vuelto a ser yo. Ya nunca más seríamos nosotros. Una nueva yo había despertado y florecido. Ya no sentía pena, ya no sentía rabia, tampoco resignación. Ya te había perdonado por ser tan hiriente. Ya había comprendido que esto era lo mejor para los dos. Y a pesar de que sabía que jamás te olvidaría, descubrí también que podía amarte como siempre lo había hecho, pero esta vez sin ataduras y sin remordimientos. Descubrí que siempre estarías en mi.
Y aunque yo no sabía si yo estaría en ti de la misma manera que tu en mi recuerdo, de todas formas me sentí feliz. Por que la promesa que había hecho dos años antes, de estar siempre contigo no se había roto, seguía intacta.
Esa mañana descubrí que el ciclo se había cerrado. Entonces volví a la cama y decidí que guardaría los mejores momentos de toda nuestra historia, le pedí a Dios que te cuidara y volví a dormir.

1 comentario:

Maite dijo...

La Consuelo...
tan multifuncional, q saliste.. hay tantas cosa que me gustaría tener de ti...
=)
como dar la cara a todo.. de jugarsela, de salir adelante y de tratar de no achacarse...
algo que nunca he visto en ti, o que casi nunca se ve una pisca, es lo que sientes ahí dentro de tu corazón, eso que te da pena, q te entristexe, no recuerdo vete llorar.. a lo mas kizás solo una vez..; siempre has sido de entre mis amigas, la más valiente, la q no teme, la con buenas ideas, la que dice lo que piensa, y me gusta tener una amiga así =, gente como tú.. no hay, y consuelo es única..
hay veces que me gustaría descubiri más aún , lo que hay mucho mas adentro de la consuelo, porque de que hay algo que siente y mucho, está, y que consuelo.. no siempre es esa mujer alegre, vivás, pero nunca.. lo haces notar..
La vida da sorpresas nop?? =)
cada cosa.. a su momenento

Te quiero mucho!!!!

Rehab